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viernes, 25 de enero de 2013

¡Oh crowdfunding! ¿Me ayudas?



"El crowdfunding es una tendencia que esta, como dicen algunas revistas como la Forbes, destinada a cambiar el mundo. No es un juego de niños que podamos despreciar."

http://us.cdn2.123rf.com/168nwm/sqback/sqback1201/sqback120100009/12105776-hucha-con-monedas-cayendo-en-la-ranura.jpgCon tan buena presentación comienza una de las noticias que leí hace un tiempo sobre el crowdfunding, desde mi punto de vista sobrevalorado. No obstante, la tendencia parece alcista tanto en la demanda como en la oferta. Han proliferado numerosas plataformas de crowdfunding (cada una enfocada a un nicho) y numerosos proyectos que pretenden seguir adelante con el apoyo de mecenas particulares.

No voy a quitar mérito a estas plataformas, es más considero acertada su irrupción en las finanzas de la economía social y el emprendimiento social, pero exige unos compromisos ha tener en cuenta.

El crowdfunding o micromecenazgo es una aportación de un particular para que un proyecto salga adelante, por lo tanto, lo haces desde la confianza y la ilusión por lograr ver el proyecto en marcha y no para comprar un bien/servicio. Es importante tener claro esto, es aportación no compra. La aportación ha de ser agradecida (desde darte las gracias en una web a regalarte una camiseta).

La proliferación de plataformas ha sido posible gracias al auge de las redes sociales que son el vehículo que conduce al apoyo de los proyectos y que anima a conseguir el mínimo presupuestado. Por poner ejemplos, Verkami (enfocada a proyectos culturales) tiene 6172 seguidores (a 25/01/13), aunque otras como Goteo (más de carácter social) supera los 9000 seguidores. Conseguir el apoyo de "minimecenas" te obliga a dedicar parte de tu tiempo y presupuesto a sacar adelante la iniciativa porque recordemos que llegar al mayor número posible de personas (y a preferir sensibilizados con tu proyecto) es una tarea ardua.

Como nos apetece ver el vaso medio lleno, la ardua tarea de comunicar el proyecto a centenares de personas puede convertirse en una magnífica ocasión para (re)enfocar nuestro público objetivo: ver dónde está, cómo es, cómo actúa, qué siente, qué quiere... Es aquí el quid de la cuestión que comentábamos, que te apoye a salir adelante un proyecto que me parece necesario o interesante (aportación) no es sinónimo de que luego me convierta es cliente o socio (compra), por lo que cuidado con pensar que tenemos "demanda".

De tal manera que aunque se parezca a la aportación de un socio de ONG la estrategia es diferente e implica nuevos paradigmas en la organización (si es que ya existe). Nada de exprimir los recursos de la organización si no se está dispuesto a contemplar qué vendrá después.

Como ocurre siempre, el nacimiento de un proyecto (olvidemos los culturales de tipo maqueta musical, serie de televisión, etc, que no son de los que hablamos en este blog) viene motivado por una preocupación de su promotor para poner en marcha una empresa (proyectos de emprendimiento) o una acción social y esto no viene aparejado de una formación en gestión de empresa. Si nos ponemos conservadores, para conseguir financiación has de presentar planes de empresa, estudios de viabilidad, etc. y estos proyectos de micromecenazgo pecan de esta credibilidad.

Otra cuestión es que las numerosas plataformas que hay, tan bien segmentadas, llegan a su público objetivo (ya, ya sé que esto es lo que toca) pero siguen siendo campo de cultivo de los de siempre. Me explico, esa parte de la sociedad que se queda en el sofá sigue sin estar sensibilizada conviertiendo al crowdfunding en un símil de los donantes de ONG, sólo los implicados. No es que esto sea malo pero si la idea es que entre todos cambiemos las cosas habrá que ir ampliando el espectro.

Como Jaume Albaigès (@jaume_albaiges) plantea en una entrada de su blog TecnolONGia sobre las características de las plataformas de crowdfundingya hay algunas plataformas que se han quedado por el camino, por lo que pueden seguir habiendo bajas... 

Para finalizar la entrada de hoy, me veo en la obligación de contaros que hay una plataforma "diferente", una a la que le auguro un gran futuro porque está bien hecha de los pies a la cabeza: Trustparency. No sólo "pide" aportación sino que da valor. Además, mejora la transparencia de los proyectos sociales y continúa por la senda de comunicar desde lo social.

No sé si como yo consideráis que está sobrevalorado el crowdfunding y que el apogeo (que no desaparición) terminará en los próximos meses o bien qué se va a consolidar y seguir dando sus frutos.

Algunas de las webs que me han servido para elaborar son las que os pongo a continuación (recomendable sería la lectura de los comentarios que muchas veces ven dónde los promotores no tienen ojos):

- Las falsas promesas del crowdfunding
- Nadie apostaba por ellos, el crowdfunding les cambió la vida.
- La biblia del crowdfunding: los pros y los contras.
- ¿Matará la codicia a la estrella del crowdfunding?


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