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jueves, 13 de diciembre de 2012

Reflexiones de un captador de socios


Tras breves pero intensas experiencias laborales como captadora de socios puedo decir que, nadie, absolutamente nadie, puede llegar a saber tanto y tan poco sobre la raza humana y sobre sí mismo. Vivir situaciones, cuanto menos curiosas, no entra dentro de los planes cuando decides trabajar para una empresa de captación de socios representando a una ONG, trabajo con el que puedes tener unos ingresos extra (aunque más bien los llamaría: únicos). Pero ahí viene la primera sorpresa; con la Empresa de Captación: ¿Por qué a mí me pagan  por hacer algo que podrían hacer voluntarios? Porque tú aguantas día tras día horas de pie y sin descanso, porque tú soportas tanto los buenos como los malos días, tuyos y de los demás, porque solo tú apoyarías incondicionalmente a un compañero cuando está al borde del despido, porque sólo tú sabes que significan los mínimos y las comisiones .

La segunda sorpresa; con el ser humano: personas, que cruzan, atraviesan, pasan, recorren y corren por las calles, por la jungla urbana del estrés, las prisas, el egoísmo y la apatía. Los que tienen prisa y llegan tarde al trabajo, a un examen, a clase, pierden el metro, el bus, tienen las lentejas al fuego, un dinosaurio los persigue... Los que ya son socios, que según mis cálculos, si todos los que dicen ser socios lo fueran realmente, por suerte para todos no estaría hablando del trabajo de captador. Los que viven o trabajan en la zona que lo haces tú, lo que provoca un odio que, pobre del nuevo que no los conoce o pobre de ti mismo si no has caído en la cuenta.  Los muertos vivientes, que avanzan a paso lento hacia ti, crees que te miran, pero su mirada es vacía, ausente, saludas amablemente, sonríes, ellos continúan andando, sin mediar palabra, sin inmutarse,  sin mirarte y ves cómo se alejan de igual forma que se acercaron. Los que son ellos la ONG o los que necesitan la ayuda,  que cuando es cierto, simplemente lo sabes y mantienes una charla amena sobre políticos y banqueros, pero qué cuando  no es cierto, simplemente también lo sabes, ellos mismos se delatan con ropa o bolsas de marca. Los de la falsa sonrisa, que mientras te regalan una mueca con gesto oscuro y tenebroso, crean una barrera imaginaria entre sus ojos fríos, su brazo extendido hacia ti y la palma de la mano que apunta directamente contra tu pecho o tú cara, que te bloquea y desarma. Los que sí, están interesados, por su puesto pero, ¿darte mis datos y mi número de cuenta? No por Dios, se la doy a la chica del Video club, lo pongo en cualquier sitio en internet o simplemente le daría mis datos a cualquiera, pero de ti chica desconocida que me ofrece ser mejor persona, no me fio. Los de “gracias, pero ya pertenezco a esa Entidad”, en fin, represento a una ONG no a una Caja de Ahorros. Y por último por los que merece la pena cruzarse con todos los anteriores, los que se implican, se conciencian, tienen poco pero lo comparten o tienen mucho y quieren hacer mejor uso de su dinero, los que sea por la ONG o sea por tu eterna sonrisa y transparencia, deciden hacerse socios, alegrarle el día a la chica desconocida y simpática que les ha abordado en la calle por haberle ayudado a salvar a miles de personas. 
Imagen extraída de "Causes. that change the world": http://causes.cat/
Y por último la tercera sorpresa; contigo mismo: ¿No lo hacías por el dinero? ¿No se supone que te alegras porque un socio más implica tu permanencia en el trabajo? ¿No decías que es un trabajo más como comercial? ¿No pensabas que tus compañeros eran rivales? ¿No creías que te daba igual lo que la ONG hiciera con el dinero mientras a ti te pagaran? La respuesta es: no y mil veces no,  te gusta el trabajo y cuando te despiden porque no cumples el cupo de socios mínimos, te duele en el alma. Cuando haces un socio te alegras, por ti pero porque un socio son vacunas, alimento, ayuda… es dinero para ti pero es vida para otros. No es un trabajo de comercial, no vendes solidaridad, estás ayudando a los que tienen a compartir y a los que no tienen a sobrevivir, a hacer de este mundo un mundo más justo.  Tus compañeros acaban por ser tus hermanos, los que te sacan una sonrisa cuando las cosas van mal, los que te invitan a un café cuando se te van las fuerzas, los que te defienden si algo se complica y los que te darían un riñón incluso uno de sus socios para que no te despidan y poder estar contigo cada mañana. Y por supuesto, no te da igual lo que la ONG haga con el dinero, a veces por mucho que te guste el trabajo, debes tomar la decisión de renunciar a él por motivos éticos, engañar a la gente significa engañarte a ti mismo. Te quejas de que te pagan poco, trabajas mucho, te presionan, te engañan, te hablan mal pero a cambio te vuelves optimista, le sacas a lo peor tu mejor sonrisa, aprendes a tratar con la gente, lo que es la vida, maduras y aprendes cosas de ti mismo que ni sabías.

Puede que no sea la persona que más sepa de esto, ni la que más experiencias curiosas tenga, ni la mejor captadora, pero puedo decir que si soy como soy ha sido gracias a este trabajo  y que las personas que conocí siguen estando en mi vida, a las que ayude y no ayude, a los que hice socios y a los que no, a los que me dedicaron una sonrisa y a los que se la dediqué yo, a los que me dedicaron un mal gesto y a los que les dediqué una sonrisa igualmente, a los que conocí y no conocí, así que gracias a las ONG por existir y a todos aquellos que formáis parte de ellas de algún modo, porque gracias a vosotros el mundo sigue teniendo corazón.

Fdo. Alba Pilar García Blasco ( La chica desconocida) 

p.d.: dar las gracias a Albar García Blasco por esta primera aportación externa a El Portal de la Economía Social y el Emprendimiento Social. Podéis saber más de ella en:
http://www.linkedin.com/profile/view?id=189909500&snapshotID=65565332&authType=name&authToken=e7zC&ref=NUS&goback=.nmp_*1_*1_*1_*1_*1_*1_*1_*1_*1&trk=NUS_PROF-updtr_links

2 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Profunda y realista reflexión de la situación actual.
Lobo