Después del 22-M las políticas que han venido dándose se van a ir consolidando. No entro a juzgar a ningún dirigente, sólo a plantearos el discurso que vamos a comenzar a escuchar, con independencia del color político que haya detrás.
Este discurso del que hablo contendrá las siguientes tres palabras (que dejo que ordenéis al gusto): “sociales”, “partidas” y “recorte”.
En cambio no dirá: “deriva”, “personas”, “vidas”, “pobreza”, “marginación”.
Las entidades de la Economía Social, sobre todo las entidades no lucrativas y concretamente las de acción social van a tener una fuerte labor que hacer. Por un lado, atender a todos los colectivos (actuales y nuevos por venir…) que van a necesitar asistencia básica (alimentación, techo y ropa) y laboral (búsqueda de un empleo) y, por otro lado, enfrentarse a una drástica reducción de subvenciones públicas (que ya demostraron ser incapaces de atender a todos los demandantes en las “épocas doradas”) y de colaboraciones privadas que afectará a su propia estructura.
Se trata de un planteamiento muy lineal, el típico dicho de “la pescadilla que se muerde la cola”, lástima que no se quiera distribuir la “pescadilla” entre todos.
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