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jueves, 19 de abril de 2012

Comprar con ética

Hacía años que renuncié a la tontería esa de ponerse metas al comienzo del año, más que otra cosa porque era incapaz de cumplirlas: se me olvidaban, les quitaba importancia, buscaba excusas, etc. Sin embargo, este año me lo volví a plantear. 

Hacía tiempo que llevaba dándole vueltas a la cabeza, que había visto la importancia de la decisión que iba a tomar. Me propuse que al menos la mitad de mis compras fueran responsables. Se acabó comprar a empresas que trabajan en países de bajo coste a cambio de explotar a personas y devastar el medio ambiente porque en mis compras yo decido.

Cuando alguna vez sale el tema y lo cuento la gente me toma por loco y me augura que es imposible. Ya pasados unos meses he de decidir que imposible no es, pero difícil y duro si.

Recuerdo cuando salí a comprarme un jersey... pasé a todas las tiendas comunes del centro de Valencia. Entraba a la tienda, buscaba algún jersey que me gustase y en caso de encontrarlo me ponía a examinar su procedencia: China, Taiwan, Turquía, India, Vietnam, Marruecos... Guardaba la esperanza que en algún momento se acercase el dependiente o dependienta y me ofreciese su ayuda para decirle que buscaba un jersey fabricado con y desde la ética.

Aquel día volví sin jersey, este invierno he continuado con los mismos jerséis que otros años.

Con alguna otra cosas he tenido más fortuna y he podido comprar un producto español. Vale que no responde a los criterios éticos del comercio justo o similares corrientes pero al menos estoy más convencido que se ha hecho con más decencia y ha tenido menor impacto en el transporte.

He encontrado una cadena de moda conocida que utiliza en algunas de sus prendas un sello de procedencia digna pero aún no sé cómo he de calificar estas prendas porque al fin y al cabo las comercializa una empresa que externaliza la fabricación y actúa bajo los criterios del neoliberalismo.

La alternativa la tengo en internet.
Camiseta de a better world

En uno de esos días en los que estaba buscando encontré una iniciativa maravillosa que ha impulsado la Fundación Emotiva. Se trata de un proyecto donde todas las etapas están pensadas para tener un impacto positivo. Del diseño se encargan aquí en España, del corte y confección en países como Tanzania, Turkia y Bangladesh (cumpliendo con el certificado internacional sobre Cumplimiento de Derechos Humanos y Laborales) para volver a España y ser serigrafiados en el  Centro Especial de Empleo Down Toledo. 

Cuando leí esto pensé que el precio sería carísimo. Me equivoqué. La camiseta más cara cuesta menos de 23€, por lo que la excusa de "es que esa ropa es muy cara" no sirve.

Cómo veis las entidades no lucrativas pueden ser unas magníficas pioneras de segmentos para los que compartimos unos principios.


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